Ideo luego existo


Como habréis deducido por la imagen superior, hoy no desvelaremos el rostro de otro de nuestros guionistas. ¡Vaya lástima! Pero es que debido a urgentes compromisos posteriores a la reunión semanal, ninguno de los miembros del equipo tuvo tiempo para la sesión de fotos. ¡Qué os voy contar yo que no sepáis de la vida del escritor! De cóctel en cóctel; de gala en gala; de ceremonia en ceremonia. Sobradamente conocida por los organizadores de eventos cinematográficos es la imprescindible presencia de al menos un guionista de esmoquin en el lugar. Eso sí, siempre con una bandeja de canapés sujeta firmemente sobre el brazo.

No obstante, jamás la nocturnidad u otros menesteres impidieron a una de nuestras plumas –o deberíamos decir bolis bic- entregar sus deberes a tiempo. Y presentamos la instantánea de arriba como prueba fehaciente del trabajo de estos últimos siete días. Así, con esfuerzo y paso a paso, los alumnos van sacando a relucir sus cualidades individuales. Del poderío imaginativo a la hora de dialogar de unos a la facilidad para crear las más diversas tramas de otros.

Los dedos empiezan a estar engrasados. Las neuronas ya sueñan con payasos electrónicos. Y las ideas se acumulan por las dos caras.

¡Hasta la próxima!

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