El lenguaje


Hace tres años, cuando me ofrecieron dar clases en Igual Arte pensé que era un reto. Nunca antes había impartido clases, lo que me hacía estar insegura pensando en si estaría a la altura de la situación o si podría conectar con la clase y hacer que todos aprendiésemos de manera grupal e individual. Los estigmas sociales sobre la diversidad funcional hacían que mi inseguridad creciese aún más, y que el reto al que me enfrentaba fuese mayor.
En las clases fui consciente de que todos los que formábamos el grupo aportábamos cosas muy distintas, lo que hacía que nuestras clases fuesen enriquecedoras; cada aporte y respuesta eran únicos.

Empecé a observar a mis alumnos del taller para ver cómo podíamos conectar, al principio me preocupaba de que todos estuviesen al mismo nivel (con esto quiero decir que me presionaba a hablar con todos de la misma manera e intentar tener la misma relación con cada uno de ellos, pero eso es imposible). Todos tenemos nuestras particularidades y respondemos de manera diferente a los estímulos.

Siempre tenemos un momento de reflexión sobre las fotografías en las que trabajamos y clasificamos el material para ver cual encaja y cual no. A medida que avanzaban las clases no me quedó otra opción que asumir que algunos de los chicos y chicas del taller no utilizaban la palabra como forma de expresión y de esta manera surgió naturalmente otra forma de comunicación.
La fotografía tiene la capacidad de expresar emociones a través de una imagen, no hacen falta
textos, no hacen falta palabras, no hace falta ningún sonido, la imagen basta para expresar lo que
uno busca. La fotografía es capaz de trasladarte a un momento y viajar en él. Y esto fue algo que
todos entendimos desde el minuto uno.
La capacidad de comunicación de la fotografía es abrumadora, y esto es lo que me enseñó uno de
los chicos del taller. Tras mi frustración en algunos momentos por ver cómo algunos de mis
alumnos no expresaban a nivel verbal lo que pensaban, empecé a ver que
encontrábamos otra manera de comunicarnos, a través de sus fotografías. Cuando nos enfocábamos en hacer fotografías de una determinada manera, o sobre una temática concreta, veía cómo su capacidad de observación era nuestra mejor comunicación. No importaba las veces que yo le preguntase qué fotografías quería hacer, o qué es lo que quería conseguir, el lenguaje verbal no era válido en nuestra relación, y ese, fue un descubrimiento maravilloso.
No es necesario esperar, que este alumno relate minuciosamente el porqué de cada fotografía, no necesitan título ni explicación, su capacidad para comunicarse a través de la fotografía y
captar todos esos detalles invisibles a los ojos de los demás es realmente increíble.
Algo parecido sucedió con otra alumna del taller, disfruta haciendo fotografías pero lo que más le gustaba es posar y salir en las fotografías de los demás. Cuando posa y nos
pide que la retratemos nos habla de ella y de su cuerpo comunicándose con nosotros a través del flash. Todas sus expresiones faciales, su lenguaje corporal empezaron a ser un regalo para todos. Comprendí que es cierto que puedes “desnudar” a alguien con un solo click. Cuando vemos sus fotos podemos entender totalmente lo que ella expresa.

Lenguaje es:
nombre masculino

  1. Capacidad propia del ser humano para expresar pensamientos y sentimientos por medio de la palabra.
  2. Sistema de signos que utiliza una comunidad para comunicarse oralmente o por escrito.”el lenguaje de los pueblos amerindios”.

Cuando me regalaron mi primera cámara con diez años, comprendí esta manera de comunicarme con los demás en el momento en el que saque mi primera polaroid instantánea.
Cuando cumplí 19 decidí licenciarme en derecho, empecé de manera más exclusiva a encontrar el lenguaje entre códigos y leyes, desbordándome cada día durante seis años de palabras y técnicas que me daban la capacidad de comunicarme todavía más y en diferentes ámbitos.
El lenguaje es universal, con palabras y sin ellas.

MARÍA FILGUEIRA

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