Más allá de la media


Más allá de la media

Es casi inevitable experimentar algún tipo de sentimiento parecido a condescendencia cuando nos referimos a personas con alguna necesidad especial, ya que hasta hace bien poco, este era el comportamiento que se suponía debíamos tener. Ya no tanto pena (o por lo menos no de un modo explícito), pero si una cierta compasión y paternalismo derivados de ella. Respuestas aún muy vigentes en la actualidad pero, siendo optimistas, cada vez menos.

Los grandes avances sociales que estamos experimentando en este comienzo de siglo dejan entrever un futuro más igualitario para los colectivos subalternos que alzan la voz para reclamar su papel en la sociedad. También para el de personas con necesidades especiales.

Después de esta pequeña (y posiblemente ilusa) introducción, paso a hablar de lo que me corresponde como profesor de plástica en la Fundación Igual Arte: La creación artística en las personas con capacidades diferentes.

Erróneamente, a menudo empleamos el prefijo dis- (que implica negación) para referirnos al infra- (por debajo de). Pero como veremos a continuación, no estamos hablando exactamente de ninguno de estos dos. Por mucho que científicamente estén así diagnosticados (ya que partimos de una realidad objetiva), la experiencia del día a día nos habla de otracosa-.

Llevo, aproximadamente, un curso entero no solo enseñando, sino también aprendiendo con mis alumnos otra forma de mirar y entender la vida. Y aún asumiendo el riesgo de que pueda dar la sensación de estar escribiendo tópicos para la galería, así es mi realidad diaria.

Ellos son diversos; los hay con autismo con unas capacidades de interacción muy limitadas, hasta ligeros retrasos madurativos y otras realidades más complejas de catalogar. Muchas de ellas, fruto de experiencias vitales difíciles que se acentúan en gran medida por la falta de afecto. Sin embargo, la mayoría de ellos son bastante más capaces que nosotros, falsos normales, de construir narrativas fantásticas alrededor de lo cotidiano, dibujar desde una perspectiva espacial radicalmente diferente a la nuestra, o crear cosas tan absurdas que ni Jardiel Poncela podría tan siquiera imaginar.

Son capaces de conectar puntos de la mente que nosotros no podemos, inventar universos estéticos nuevos; fascinantes muchas veces, otras no tanto, pero siempre ofreciéndonos una visión del mundo diferente a la nuestra.
Son personas que tienen una vida muchas veces difícil, otras no tanto. Gente que es feliz y que también sufre. Son mayoría en muchas cosas, y también minoría. Pero sobre todo, son desconocidos; no son superhéroes ni más luchadores que el resto, como a veces se les etiqueta para quedar ‘bien’ de cara al público. No se debe falsear la realidad con proclamas vacías de sentido, que solo sirven para ahondar en el problema y retroceder a posiciones en proceso de superación, perpetuando el paternalismo del que hablaba antes.

Y como para hablar de capacidades especiales se pueden usar mil palabras sin decir absolutamente nada (y lo mismo ocurre con el arte. Especialmente con el arte), pondré tres ejemplos concretos: Porque una imagen vale más que esas mil.

 

En esta composición se pueden ver algunos ejemplos de un mismo ejercicio para niños de entre 6 y 9 años. Consistía en que los alumnos tenían que colocar gomets, pegatinas, utilizar lápices o rotuladores sobre el dibujo de un rostro neutro para representar al compañero que tuviesen enfrente.
El resultado fue de lo más interesante (y extraño). Nótese que no es arbitraria la manera de colocar las pegatinas y los otros elementos. Existe una clara intencionalidad que no se corresponde, en la mayoría de los casos, con la respuesta que daría una clase de Primaria, en la que seguro irían primeramente a colocar los ojos y los labios.

Otro ejemplo de visión completamente diferente, es el de este alumno de unos 45 años al que se le propuso realizar un collage para componer una figura humana con fotos de varias revistas.
En lugar de recortar los brazos, las piernas, la cabeza y todas las partes del cuerpo para ir ensamblando su particular frankenstein, decidió escoger sólo lo esencial para construir su relato. Lo único importante en este caso era el embarazo de la chica que quería representar. Por lo que todas las partes que no se ceñían estrictamente a la temática, las resolvió con un lápiz mucho más rápido. Para mí, un trabajo increíble. También en términos compositivos y estéticos.

Cuando se les ofrece un punto de partida claro y luego ellos mismos se desvían por otros caminos, aparecen los trabajos más interesantes. Mucho más que dándoles libertad total desde el principio. Y no solo a nivel cualitativo, también son mucho más prolíficos. Aunque en lo que a la capacidad de trabajo se refiere, funcionan de un modo muy parecido al común de los mortales: algunas son más constantes, unos cuantos más vagos, otras más intermitentes… Pero todos responden casi siempre con bastante más ilusión cuando existe un planteamiento claro y los objetivos son alcanzables. Aunque después tracen sus propios recorridos.

Al enfrentarse con un folio en blanco es muy determinante la edad. Por lo general, los niños son más creativos que los adultos, y cuando partimos desde cero suelen resolver mucho más rápido, tengan o no particularidades intelectivas. Pero de ser el caso, suelen ser muy reiterativos alrededor de un mismo tema y resulta bastante difícil sacarlos de su zona de confort, por lo que lo ideal es marcar casi siempre un punto de partida concreto. O por lo menos, mi experiencia así me lo recomienda…

Aunque siempre hay una excepción. Como el caso de un joven con autismo que cumple correctamente casi todas las propuestas que se plantean en clase, pero que tiene su mayor índice de creatividad ante el folio en blanco.

Se pone cómodo en su silla, coloca las pinturas delante de él, y con la máxima delicadeza empieza a componer formas abstractas y a experimentar con el color como lo haría Ellsworth Kelly o cualquier otro exponente del Color Field Painting.

Y todo tiene sentido: El equilibrio compositivo, la cantidad de elementos, qué color se relaciona mejor al lado de otro… Su trabajo es preciso y elegante.

Creo sinceramente que este chico
podría dedicarse perfectamente a la
pintura. Y vivir de ello. Con alguien que le echase una mano, claro está, pero ganarse la vida de algún modo con su trabajo. Y no es un caso aislado. Muchos de mis alumnos podrían, con ayuda y formación específica, ser empleados en los campos de la publicidad o el diseño gráfico.

Afortunadamente, las personas con capacidades físicas e intelectuales diferentes, están siendo cada vez más integradas en una sociedad que evoluciona ese sentimiento de protección familiar, por una suerte de humanismo colectivo en el que la institución juega un papel fundamental. A algunos nos gustaría que este y otros cambios se diesen mucho más rápido, y que la realidad fuse tal y como la estoy describiendo; esperanzadora. Y que llegase a todos los rincones. También al de la empresa, ya que si nos ajustamos a los fríos valores de los números, existen oportunidades que no se están teniendo en cuenta. Y en este sector de la creatividad, sin ninguna duda.

El mundo debería aprovechar mucho más la visión distinta, fresca y enriquecedora que nos pueden ofrecer las personas con capacidades especiales. A todos los niveles. El único problema es nuestra falta de conocimiento, del que derivan todos los demás; como el rechazo a lo diferente, el chovinismo de la normalidad o la incapacidad para salirse del rebaño.
Pero, por suerte, la humanidad avanza y el progreso es imparable, porque las personas, todas, siempre queremos conocer más para mejorar.

Alberto Ardid de Cabo
Profesor de Plástica en la Fundación Igual Arte

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