Música y autismo


Existen diferentes concepciones en torno al autismo, algunos investigadores describen el autismo como un trastorno de los sentidos en la que cada sentido opera de manera aislada y donde el cerebro es incapaz de organizar los estímulos de una manera significativa.

Si nos centramos en la audición, encontramos casos con dificultad para centrarse en un solo estímulo auditivo, sus oídos muchas veces recogen todos los sonidos con el mismo nivel de intensidad.
Podemos encontrar a algunas persona con autismo que presentan hipersensibilidad auditiva que puede conducir a dos tipos de experiencias: la perturbación que causan ciertos estímulos sensoriales o todo lo contrario, la fascinación que causan otros, cuando no pueden hacer frente a la información sensorial puede que desconecten algunos o todos los canales sensoriales.

Hay casos de personas con TEA con una memoria auditiva muy buena que les permite repetir largas series de cosas que han oído anteriormente, algunos pueden grabar piezas musicales en sus mentes y luego las canturrean, pueden oír conversaciones en su memoria o incluso situaciones sonoras enteras.
Conociendo estos datos acerca de la audición relacionados con el autismo, afrontamos la actividad de música como un espacio de expresión, de socialización y de experimentación musical, siempre respetando los tiempos de cada alumno y observando sus reacciones ante diferentes estímulos.

la música tiene la capacidad de atraer nuestra atención de manera más potente que otros estímulos sensitivos, es capaz de modular emociones y de provocar en nosotros repuestas emocionales, con la música podemos evocar patrones de movimiento incluso de manera inconsciente.

El entrenamiento musical mejora la percepción acústica lo que repercute en otros procesos como la comprensión del lenguaje, por ello puede facilitar a las personas con TEA expresarse mediante otro lenguaje que no es el verbal y encontrar un vehículo para expresar la emoción.

Es importante que antes de empezar la actividad el alumno pueda conocer en profundidad el espacio donde va a ser la clase, dejando que observen, exploran y manipulen el nuevo entorno y se familiaricen con el, ya que muchas veces son reacios a cambiar sus rutinas y espacios habituales.

Continuaremos observando sus reacciones ante ruidos, sonidos, instrumentos, música en directo y música grabada para saber y descubrir que audiciones son de su agrado y cuales no.
La clase está pensada con actividades cortas de duración, con y sin movimiento, canciones con percusión corporal y otras con diferentes materiales como pelotas, luces, pompas, telas…buscando una respuesta sensorial con música de acompañamiento.

Considero que la estructura de la clase debe ser repetitiva, sobre todo al principio, e iremos añadiendo actividades nuevas muy poco a poco. En alumnos que presentan hipersensibilidad auditiva consiguen disfrutar en mayor medida con una anticipación de la actividad ya sea verbal o mediante una imagen del ejercicio que vamos a realizar.
El trabajo también debe ser con la familia del alumno para conocer la música que lo rodea, reacciones del niño ante diferentes tipos de sonidos, intereses, aficiones que nos sirva de herramienta a la hora de planificar la clase y conectar con el alumno.

Resulta muy gratificante poder ofrecer una actividad donde las personas con TEA puedan disfrutaras de la música y brindarles un espacio de bienestar, expresión, experimentación… en definitiva de libertad.

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