Reglas y educación sin limitaciones (ASH)


Sin limitaciones

En la educación artística promovida en la escuela, principalmente en Educación Primaria, se tiende a la homogeneización de las propuestas, planteando un mismo ejercicio generalmente basado en cuestiones técnicas a realizar de manera pautada por toda la clase. Las metodologías por tanto son, en su gran mayoría, de carácter tradicional, clásicas, cercanas a las manualidades. En éstas el alumno hace lo que el profesor dice, trabajando de forma mecánica en pequeño formato a través del empleo de láminas y utensilios de fácil manejo y dominio.

Esta forma mecánica a la que nos referimos no favorece el desarrollo de las competencias relacionadas con el fomento de la autonomía y espíritu crítico del alumnado, y suponen que encuentren más dificultades en niveles superiores en los que conviene que se desenvuelvan por sí mismos. Tampoco favorece que el alumno actúe de forma proactiva, y que reflexione y experimente, ya que el camino está prácticamente trazado de antemano y condicionado.

Una de las aparentes ventajas de estos modelos reside en que la pauta minimiza los equívocos. Atendiendo a esta premisa, entroncamos con los planteamientos que Ken Robinson promulga en relación con el miedo al fracaso y la estigmatización del error. Defiende que el miedo al fracaso impide que el alumno se desarrolle con libertad, que encuentre el camino a la creatividad. Robinson, en un célebre discurso de 2006, recalca la importancia de dejar de contemplar el error como algo negativo, ya que supone un lastre para el desarrollo del espíritu creativo y el pensamiento divergente.

A través del trabajo de competencias como “aprender a aprender” o “sentido de la iniciativa y espíritu emprendedor” se desarrollan capacidades referentes a la toma de decisiones, autonomía, confianza, espíritu crítico… que si se tratan correctamente resultan muy importantes de cara al desarrollo de la práctica artística desde la seguridad y la libertad. Es por tanto necesario que estas competencias se trabajen de forma sincera, y no simplemente por el mero hecho de cumplir con las exigencias de la Administración, y la utilización de referentes que podemos encontrar tanto en espacios expositivos y en las redes nos serán muy útiles para ello.

Otro de los grandes problemas que nos encontramos en todos los niveles de la educación artística reglada, es la falta de motivación del alumnado, siendo un asunto que supone un inconveniente a la
hora de llevar a cabo de manera satisfactoria la labor del docente. Debemos considerar la motivación parte importante del proceso educativo, ya que de ésta depende en gran medida que el docente y los discentes logren alcanzar los objetivos propuestos en la programación del curso.

El principal inconveniente reside en que encontrar una motivación más allá del currículo incita a romper las normas, y resulta entonces necesario un equilibrio que cuesta trabajo promover y mantener. Por un lado, queremos motivar al alumno, pero por otro debemos velar por el cumplimiento de los aspectos marcados por el currículo, y ésta no es una tarea fácil ni al alcance de todo docente.

En el caso de la enseñanza no reglada, partimos de una situación ventajosa basada en el hecho de no contar con unas normas prefijadas, no contar con un currículo prescrito que seguir y carecer de unos objetivos académicamente cuantificables.

Concretamente, en educación especial encontramos mayores satisfacciones como docentes si contamos con una actitud abierta y con ganas de experimentar lejos de los manuales. Superada la dependencia a las etapas de desarrollo, y ante unas muy sanas y bajas expectativas de obtener resultados puramente estéticos, este ámbito nos permite explayarnos con libertad lejos de viejas fórmulas y pretensiones.

No debemos confundir la educación plástica con la terapia, aunque sus caminos sean parejos. En la educación especial, el mero acto de crear nos permite socializar y desarrollar destrezas físicas y cognitivas, pero también disfrutar de la práctica y su expresividad.

La creatividad está realmente viva en educación especial, pues nace de lo más puro. Paradójicamente, sin limitaciones.

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